Información sobre la vacuna contra el COVID-19

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Acerca de la vacuna COVID-19

En los Estados Unidos todavía no hay una vacuna autorizada o aprobada para prevenir la enfermedad del coronavirus 2019 (COVID-19). El gobierno federal, a través de Operation Warp Speedícono de sitio externo, ha estado trabajando desde el inicio de la pandemia para poner a disposición una o más vacunas contra el COVID-19 lo antes posible.

Si bien los CDC no participan del desarrollo de las vacunas contra el COVID-19, sí han estado trabajando estrechamente con los departamentos de salud y otros socios para elaborar planes de vacunación para el momento en que la vacuna esté disponible. Los CDC están trabajando junto a sus socios en todos los niveles, incluidas asociaciones de atención médica, en programas flexibles de vacunación contra el COVID-19 que se puedan ajustar según las diferentes vacunas y situaciones.



Preguntas Frecuentes

Planificación para la vacuna

El objetivo de Operation Warp Speed es entregar vacunas seguras que sean eficaces y que el primer suministro esté disponible antes de fines del 2020. Cuando la vacuna esté autorizada y aprobada en los Estados Unidos, es posible que no haya suficientes dosis disponibles para todos los adultos. Los suministros irán aumentando con el paso del tiempo y todos los adultos podrán vacunarse para fines del 2021. No obstante, es posible que la vacuna contra el COVID-19 no esté disponible para los niños pequeños hasta que no haya más estudios finalizados.

El gobierno federal supervisará un sistema centralizado para pedir, distribuir y hacer un seguimiento de las vacunas contra el COVID-19. Todos los pedidos de las vacunas se realizarán a través de los CDC. Los proveedores de vacunas recibirán las vacunas mediante el distribuidor centralizado de los CDC o directamente a través del fabricante de la vacuna.

Muchas posibles vacunas contra el COVID-19 están en desarrollo y a la vez se están llevando a cabo ensayos clínicos junto con el proceso de fabricación a gran escala. Las primeras dosis se esperan para antes de finales del 2020, así que la planificación y preparación para el programa de vacunación contra el COVID-19 son sumamente importantes.

Los esfuerzos de planificación se han centrado en cada paso y detalle del proceso, que incluye:

  • Establecer y poner a prueba planes de logística con fabricantes y socios comerciales que forman parte del sistema centralizado de entrega de la vacuna contra el COVID-19 de los CDC
  • Coordinar la primera distribución de vacunas y suministros necesarios desde ubicaciones centralizadas
  • Ordenar procesos de solicitud para dosis adicionales de vacunas una vez que haya sido enviado el primer suministro
  • Recibir, almacenar y manipular las vacunas de manera adecuada manteniendo las temperaturas específicas
  • Decidir quiénes deberían vacunarse primero, de acuerdo con las recomendaciones nacionales, en caso de que no haya una cantidad suficiente de dosis de vacunas para todos
  • Suministrar las vacunas de manera segura durante una pandemia en curso
  • Notificar sobre los inventarios, la administración y la seguridad de la vacuna a través de varios sistemas de datos nuevos y mejorados
  • Ampliar la vigilancia de seguridad a través de la implementación de nuevos sistemas y fuentes de información adicionales y mejorar los sistemas de monitoreo de seguridad existentes
  • Crear planes para evaluar la efectividad de la vacuna, es decir qué tan efectivas son las vacunas contra el COVID-19 bajo condiciones de la vida real
  • Asegurarse de brindar una comunicación oportuna, creíble y clara para el público y las partes interesadas respecto de todos los aspectos del programa de vacunación

Esta situación sigue cambiando y la planificación avanzará a medida que se disponga de más información sobre las vacunas autorizadas o aprobadas Conseguir una vacuna contra el COVID-19 que sea segura y efectiva es parte fundamental de la estrategia de los EE. UU. para reducir los casos de COVID-19, y las hospitalizaciones y muertes relacionadas con el COVID-19, y lograr que la sociedad vuelva a funcionar como lo hacía antes de la pandemia del COVID-19. El objetivo del gobierno de los EE. UU es tener suficientes dosis de la vacuna contra el COVID-19 para poder vacunar a todas las personas de los Estados Unidos que deseen hacerlo.

Cuando la FDA autorice o apruebe por primera vez el uso de una o más vacunas contra el COVID-19 en los Estados Unidos, puede haber un límite de suministros. Es decir que no todos podrán vacunarse de inmediato. Entendemos que esto podría resultar preocupante para algunas personas, especialmente para quienes corren mayor riesgo de enfermarse gravemente a causa de este virus y para sus seres queridos.

Por tal motivo, anticipándose a la respuesta, el gobierno federal comenzó a invertir en ciertos fabricantes de vacunasícono de sitio externo para ayudarlos a aumentar su capacidad para fabricar y distribuir rápidamente una cantidad grande de vacunas contra el COVID-19. Esto permitirá que los Estados Unidos pueda comenzar con la mayor cantidad de vacunas posible e ir aumentando continuamente el suministro en las semanas y los meses subsiguientes. El objetivo es que todos puedan acceder fácilmente a la vacuna contra el COVID-19 en cuanto haya grandes cantidades disponibles. Miles de proveedores de vacunas estarán disponibles, incluidos los consultorios médicos, farmacias minoristas, hospitales y centros de salud habilitados por el gobierno federal.

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Desarrollo de vacunas

El síndrome respiratorio agudo grave y el síndrome respiratorio de Oriente Medio (SARS y MERS, por sus siglas en inglés respectivamente) son dos enfermedades causadas por coronavirus que están estrechamente relacionados con el virus que causa el COVID-19. Los investigadores comenzaron a desarrollar las vacunas contra estas enfermedades tras haber sido descubiertas en el 2003 y el 2012, respectivamente. Ninguna de las vacunas contra el SARS que se hayan fabricado pasaron las primeras etapas de desarrollo y prueba, en gran medida debido a la falta de interés porque el virus desapareció. Una vacuna contra el MERS (MVA-MERS-S) pasó un ensayo clínico de fase 1 en el 2019. Se ha recurrido a las lecciones aprendidas a través de investigaciones sobre vacunas anteriores para informar estrategias para el desarrollo de una vacuna contra el COVID-19.

Cuando se identifica una nueva cepa de la influenza, como la H1N1 en el 2009, los fabricantes de la vacuna pueden utilizar los mismos procesos que fueron usados para crear la vacuna anual contra la influenza estacional, lo que permite ahorrar un tiempo valioso. A diferencia de la influenza, los coronavirus aún no tienen vacunas aprobadas ni procesos realizados sobre los cuales basarse. Además, el coronavirus que causa el COVID-19 es un virus nuevo, de modo que deben crearse vacunas completamente nuevas y someterlas a prueba para garantizar que son eficaces y seguras. Hay muchos pasos en el proceso de aprobación y prueba de una vacuna. Varias agencias y grupos en los Estados Unidos están trabajando en forma conjunta para garantizar que esté disponible cuanto antes una vacuna que sea segura y eficaz contra el COVID-19.

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Vacunarse

Todas las vacunas contra el COVID-19 que actualmente se encuentran en la Fase 3 de los ensayos clínicos en los Estados Unidos, excepto una, requieren de dos dosis. La otra vacuna contra el COVID-19 consiste en una dosis.

Los estadounidenses recibirán las dosis de vacunas compradas con el dinero de los contribuyentes estadounidenses sin costo. Sin embargo, los proveedores de vacunas podrán cobrar un cargo por administrarle la vacuna a alguien. Los proveedores de la vacuna pueden recibir un reembolso por parte de la compañía de seguros pública o privada del paciente o, en el caso de los pacientes sin cobertura de seguro, por parte del Fondo de Ayuda para Proveedores de la Administración de Recursos y Servicios de Salud.

Es posible que al principio haya suministros limitados de la vacuna contra el COVID-19. Operation Warp Speed hará lo posible para hacer que se distribuyan esas primeras dosis de la vacuna apenas sea autorizada o aprobada y recomendada, en vez de esperar hasta que haya suficientes vacunas para todos. No obstante, es importante que las primeras vacunas se distribuyan entre las personas de manera justa, ética y transparente. Conozca el proceso de elaboración de las recomendaciones de los CDC para la vacunación contra el COVID-19, incluidas las recomendaciones ante una limitación de suministros, con base en los aportes del Comité Asesor sobre Prácticas de Vacunación (ACIP, por sus siglas en inglés).

En este momento no hay suficiente información disponible como para afirmar si una persona que estuvo infectada no volverá a infectarse o por cuánto tiempo estará protegida contra el COVID-19; esto se llama inmunidad natural. La evidencia sugiere que es probable que la inmunidad natural contra el COVID-19 no dure demasiado, pero se necesitan más estudios para entender mejor esto. Hasta que tengamos una vacuna disponible y el Comité Asesor sobre Prácticas de Vacunación (ACIP, por sus siglas en inglés) haga las recomendaciones pertinentes a los CDC sobre cómo hacer un mejor uso de las vacunas contra el COVID-19, los CDC no pueden opinar acerca de si las personas que tuvieron COVID-19 deberían vacunarse contra el COVID-19.

Para detener una pandemia es necesario utilizar todas las herramientas disponibles. Las vacunas actúan junto al sistema inmunitario para que su organismo esté preparado para combatir el virus si se ve expuesto al mismo. Otras medidas, como usar una mascarilla que le cubra la boca y la nariz y mantener una distancia de al menos 6 pies de las demás personas, ayudan a reducir su riesgo de estar expuesto al virus o de propagarlo a otras personas. La mejor protección contra el COVID-19 será vacunarse y seguir las recomendaciones de los CDC para protegerse y proteger a otras personas del COVID-19.

Sí. Mientras los expertos obtienen más información acerca de la protección que brindan las vacunas contra el COVID-19 en condiciones de la vida real, es importante que todos sigamos usando todas las herramientas disponibles para ayudar a detener esta pandemia, como usar una mascarilla que cubra la boca y la nariz, lavarse las manos con frecuencia y mantener una distancia de al menos 6 pies de los demás. En conjunto, la vacuna contra el COVID-19 y las recomendaciones de los CDC sobre cómo protegerse y proteger a los demás ofrecerán la mejor protección contra el COVID-19 para evitar infectarse y propagarlo. Los expertos necesitan conocer más acerca de la protección que ofrecen las vacunas contra el COVID-19 antes de decidir hacer cambios en las recomendaciones sobre las medidas que todos deberían tomar para desacelerar la propagación del virus que causa el COVID-19. Otros factores, incluidos cuántas personas se vacunaron y cómo el virus se propaga en las comunidades, también incidirán en esta decisión.

La protección que una persona adquiere después de haberse infectado (llamada inmunidad natural) varía según la enfermedad y según cada persona. Como este virus es nuevo, no sabemos cuánto podría durar la inmunidad natural. Las primeras evidencias, basadas en ciertas personas, al parecer sugieren que la inmunidad natural no duraría mucho tiempo.

En cuanto a la vacunación, no sabremos cuánto tiempo durará la inmunidad hasta que no tengamos una vacuna y más datos sobre su efectividad.

Tanto la inmunidad natural como la inmunidad inducida por la vacuna son aspectos importantes del COVID-19 sobre los que los expertos están tratando de aprender más, y los CDC mantendrán informado al público a medida que haya nueva evidencia disponible.

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